domingo, 26 de julio de 2015

Momentos del terremoto de 1967

La celebración de los 400 años de Santiago de León de Caracas, se empañó cuando todavía en las Plazas se celebraba su cuatricentenario. La noche del  29 de julio se cumplirán cuarenta y ocho (48) años del terremoto, que ocasionó  pérdidas humanas y materiales, tanto en Caracas como en las costas del Litoral. 
Aún en la mente de los venezolanos, del caraqueño, existen recuerdos de ese fatal día. Con este pequeño reportaje elevamos nuestras oraciones por aquellos que fallecieron trágicamente en ese lamentable sábado 29 de julio de 1967. 


" Durante dos días y sus noches, Caracas fue una ciudad con pánico. Desde que el terremoto de grado seis en la escalara de Riether, cuyo máximo es ocho, sacudió la capital y los balnearios de La Guaira, Macuto, Caraballeda, hasta la mañana del lunes, cuando la obligación de ir a trabajar hizo despertar de su pánico a los caraqueños, se advertía en todos los barrios, humildes y elegantes, una sensación de mudo asombro ante una catástrofe que una gran mayoría de hombres y mujeres jóvenes nunca creyeron que pudiese afectarles. Para ellos, los terremotos eran sucesos espantables, que sólo podían ocurrir en Chile, Japón, Turquía y hasta en Colombia. Pero en Caracas, no porque el último se produjo en 1900 y solo las personas de casi setenta años o más lo sabían, los demás nunca supieron lo que era sentir el piso tambalearse bajo los pies y escuchar los rugidos iracundos de la tierra dispuesta a arrasar con todo. Desde el sábado pasado a las ocho y cinco minutos de la noche, ya lo saben, y jamás lo olvidarán. 

No lo olvidarán los familiares de las doscientos y pico de victimas que figuraban hasta el lunes en las listas oficiales del Ministerio del Interior, ni los heridos leves y graves, que sumaban más de dos mil, ni los cientos de familias que perdieron los ahorros de toda sus vidas de trabajo cuando se enteraron que perdieron sus apartamentos en los edificios de propiedad horizontal que estaban pagando. 

En todas las casas se preparaba la cena o estaban a punto de comenzar las pequeñas reuniones sociales de fin de semana. Cinco minutos, después de las ocho, en las quintas se oyó un ruido ronco y amenazador, mientras el suelo y las paredes bailaban. En los edificios de apartamentos, no se escuchó el trueno subterráneo, pero la vibración fue tan fuerte que, cuando no derrumbó pisos y cielos rasos, destrozó cuadros, cristales y cerámicas o llevó de un extremo a otro de las habilitaciones, objetos tan pesados como neveras, tocadiscos y televisores. Los que iban en automóviles creyeron que les chocaban por todos lados y solo comprendieron que temblaba cuando vieron correr despavorida a la gente por las calles. Siguieron minutos de terror colectivo, en que reinó el caos de cornetas tocadas para desahogarse, carreras precipitadas para averiguar el estado de sus seres queridos y saturación de las comunicaciones telefónicas. Las noticias llegaron poco a poco, como rumores primero, penosamente confirmadas.

¡Hay edificios hundidos en el Este!
-¡Se cayó la cruz de la Catedral!
¡Hay cientos de muertos en el Litoral !

Hasta después de las ocho y cuarto, las radios y televisores mantuvieron sus programaciones habituales. Venevisión ensalzaba el éxito de Mariela Pérez Branger en el Concurso de Miss Universo; en los otros canales estaban las películas de rigor de los sábados. Los primeros anuncios fueron para pedir calma, leídos muchas veces por lectores cuyas voces traicionaban un nerviosismo tan grande como el que trataban de aplacar.  

Edificio San José 

El Edificio San José en Altamira, sepultó a decenas de personas. Un nutrido grupo de soldados y bomberos trabajaron en la remoción de escombros y búsqueda de cuerpos. 



Victimas en el Mijagual 



Miles de personas en las calles con temor a perder sus vidas y sus objetos personales 

En la entrada de la Torre La Prensa los vecinos de la Panteón se resguardaron 
Elite 1967
La marca de la Cruz de Santiago que se grabó en el pavimento de asfalto al desprenderse
aseguran testigos que se encontraban en la Plaza Bolívar y La Catedral
que la tierra dejó de sacudirse, en cuanto cayó la cruz.

1 comentario:

  1. Excelente artículo. Por cierto, le hago llegar este reportaje de El universal en donde se relata la historia de ese pavimento, que fue removido, restaurado por Alirio Oramas y su ubicación actual en la Iglesia de El Valle.

    http://www.eluniversal.com/2007/07/29/ccs_art_mientras-yo-viva-no_376759

    Saludos Cordiales.

    LARB.

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