domingo, 24 de marzo de 2013

La Semana Santa en la Caracas del Siglo pasado


La Semana  Santa en Caracas.
Reminiscencias / José García de La Concha
1962

“Para comienzos del siglo XX  desaparecieron las costumbres típicas de nuestra vida de antaño. Una fue la de enterrar los muertos en las iglesias, y la otra la de las procesiones por las calles.

La última vez que salieron éstas fue en 1901. Las aceras de la Plaza Bolívar estaban invadidas con las sillas de alquiler de Antonio Feo, y los “pasos” recorrían su trayecto pasando siempre por sus alrededores para finalizar en la Catedral.
Imagen del Nazareno de San pablo
El Cojo Ilustrado 1894

El terremoto de 1900, las continuas revoluciones, las noticias venidas del extranjero de la catástrofe del volcán de Martinica y otras calamidades, tenían a nuestra población con el ánimo exaltado, y llegada la semana santa de 1902, Caracas se volcó  a hacerle rogativas al Nazareno de San Pablo, Miércoles Santo y la iglesia de Santa Teresa estaba plena; las nueve de la mañana y se celebraba la misa mayor. No se sabe qué pasó: Un cuadro que rodó, una persona nerviosa que gritó: “¡Misericordia, Temblor!”, cundió el pavor, todos quisieron salir a un tiempo, y un minuto más tarde no había nadie, sino algunos heridos  y el altozano alfombrado de paraguas y sombrillas, faldas y zapatos, carrieles y andaluzas e infinidad de cosas. Muchos años más tarde encontraba a una señora con la oreja partida y nos decía: “Mijito, eso fue cuando el zaperoco de Santa Teresa”. Cincuenta años más tarde se repitió algo parecido.

Los santos más venerados para estos días eran: El Domingo de Ramos, el Jesús del Huerto, de la Capilla de la Trinidad; el lunes, el Jesús en la Columna, de La Candelaria. Para el martes, La Humildad y la Paciencia, de Catedral; el miércoles, los Nazarenos de Santa Rosalía y el de San Pablo; el Jueves el Cristo de Burgos, en la Altagracia, y para el viernes, la gran solemnidad de la Dolorosa y el Santo Sepulcro de San Francisco.

Siguiendo siempre las viejas costumbres, los caraqueños se reservaban sus mejores trajes para lucirlos en Semana Santa, y no solo eso, sino que sastres y modistas estaban atareados por aquellos días.

Los jueves y viernes Santos no circulaban los tranvías ni los coches de alquile, y desde el jueves al mediodía cerraban los negocios hasta el sábado después del Aleluya.
Sin embrago, ya no se usaba en las damas la “saya” de nuestras abuelas, que consistía en un fastuoso vestido negro de seda y terciopelado y blondas y lentejuelas, pero si vestían  con lujo, y los hombres todavía lucían sus levitas y pumpás, naturalmente, los mayores, porque los jóvenes solíamos estrenar un buen terno.

Caracas se excedía en arte y lujo en la confección de sus Monumentos. Parecía como que cada iglesia quería rivalizar y unos por fe y otros por admiración y los más por curiosidad se daban a la tarea de visitar todas las iglesias, y así las calles por lo regular desiertas en estos días se llenaban de gentes, y era de ver la policromía, modas, estilos de los trajes, y ya al atardecer encontraba usted por las alcabalas de la ciudad pobres muchachas con los zapatos en las manos y los pies ampollados, venidas de lejos y caminos de sus casas. 
La gran  solemnidad era el jueves santo, en la catedral. De la Casa Amarilla a la puerta principal de la Catedral, en dos filas estaba tendido un batallón en uniforme de gala. Himno Nacional, ¡Presenten armas!, y hacia su entrada el Presidente de la República, quién recibiría las llaves del Sagrario del señor Arzobispo. Al presidente le acompañaban los ministros del Despacho, el Gobernador, cuerpo Diplomático y demás altos empleados.  Para la procesión, el presidente tomaba el Pendón y los Ministros el Palio, y era de oír emocionado  en medio de tanta solemnidad la célebre marcha fúnebre de Pedro Elías Gutiérrez “Viernes Santo”, La ceremonia terminaba  a la una del día. En todas las parroquias siempre se le “echaba” la llave a algún connotado de la parroquia, que luego, acompañado de parientes o amigos, libaban un brandicito en voz baja y se dedicaba a la visita de los demás Monumentos.

Iglesia de San Jose ( parrqouia San José) 1947
Orquesta Sinfonica de Venezuela con el maestro Vicente Emilio Sojo
En la tarde escuchábamos las siete palabras, los mejores oradores sagrados se dejaban oír y la sacra música con las mejores voces de Caracas alternaban  y llegaban al espíritu de los fieles.  Tal arrobamiento de piedad recuerda al emocionado padre José Vicente Lozano en Altagracia. Con su verbo elocuente hacia llorar a sus fieles. Antón, Chirinos,. Carmen Felícitas  León, Angelina Brandy, Isabel Hermoso y la debutante Susanita Delfino, que esta vez se consagró como una gran contralto, hacían llenar los templos a las horas de la música. Juan Bautista Castro, el padre Mendoza y Carlos Borges y Esculpí y Rada y García y Serafín de Oricán y tantos otros oradores sagrados que dejaron en sus parroquias el recuerdo imborrable de sus virtudes.      


       


10 comentarios:

  1. Muy interesante el artóculo. me enteré de muchas cosas que desconocía de estas celebraciones de Semana Santa. Gracias de una canaria que vivió desde chiquitica en Venezuela y la quiere tanto como a su país de orígen.

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  2. Me encanta este artículo, estoy enterandome de asuntos que desconocía y ahora quiero ir en los días que quedan de Semana Santa a esos lugares, y el próximo año visitar desde el domingo esos recintos religiosos. Muchas gracias

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  3. Viví mi infancia en la Candelaria, y todavía en los 50's eran comunes las procesiones. He leído que mi amada parroquia es ahora un nido de hampones. . . . .

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  4. Buenas tardes. Me gusta mucho esta página y su registro sobre la Semana Santa en Caracas. Sin embargo, me surge una duda. Señalan ustedes que el Lunes Santo salía en procesión un Jesús en la Columna de la Iglesia de Candelaria. Quisiera saber cual es esa imagen, ya que no recuerdo esa imagen en la Iglesia. La que si recuerdo y es de especial devoción es al Cristo en la Columna de la Iglesia de Altagracia, que es de finales del siglo XVIII y cuya columna es de plata y carey. Creo que pudiera ser esa la imagen que se sacaba en procesión. Sin embargo, espero de ustedes la confirmación.
    Saludos Cordiales.

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    1. Interesante observación, pero el texto fue tomado del libro Reminiscencias de Don José García de La Concha, editado en los años 40 del siglo pasado. EStaré atenta en mis investigaciones para dar con la imagen. Cuando transcribía el artículo tuve la misma impresión que usted ( Cristo en la Columna de la Iglesia de Altagracia) Gracias por participar.

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  5. Mi correo es rossi.leandro@gmail.com

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  6. Sin ánimo de criticar pero el articulista incurre en un error, probablemente de dedo, al decir que "la gran solemnidad era el Jueves Santo......" ya que no era el Jueves Santo si no el Viernes, no se si con esas ceremonia pero si sabia que, en Catedral, al Presidente de la República se le entregaban las llaves del Sagrario en el cual se guardaba la única hostia que se reservaba desde el Jueves, ya que ni el Viernes ni el Sábado hasta que al mediodía se cantaba Gloria no se podía consagrar ni usar las campanas, según la antigua liturgia asi que lo que se oía, en caso de necesidad, eran las matracas. No habla de la procesión del Viernes Santo en San Francisco y en los años 40 se practicaba y puede que con mas devocion que ahora. Por ejemplo, el Viernes a eso de las tres de la tarde las mujeres casadas solían vestir de negro, en señal de duelo

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  7. Y, María Sigillo G., vas a tener que hacer algo con el título del artículo, porque no es la Semana Santa del siglo pasado lo que se describe. Es del antepasado, antes del Concilio

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    1. Hola ! tomé textualmente la crónica del Libro Reminiscencias / José García de La Concha, de 1962 . Quienes lo lean tienen que entender que el contexto no se refiere al Siglo XX. Pienso. No me atrevería a modificar el texto ni el título , solo reproduje textualmente lo contenido en él. Saludos !

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  8. Con relación a lo del jueves santo revisaré, quizás fui yo la del error. Pero tengo entendido, según mi madre que la misa del jueves es solemne según sus palabras. "El Jueves Santo, última cena, lavado de los pies",de niña siempre nos decía eso y todavía nos "obliga" a ir a misa ese día.

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