sábado, 16 de abril de 2011

La primera Semana Santa de la Caracas Colonial

La primera Semana Santa de la Caracas colonial-entonces modestísima aldea con sus chozas de paja y bahareque-tuvo lugar al año siguiente de la fundación de la ciudad.


Flores de los campos adornaron la pajiza ermita situada al noreste de la Plaza Mayor, dedicada al apóstol Santiago, bajo cuya advocación había sido fundada Caracas. También se vieron las silvestres flores en la ermita de San Sebastián (primera construcción religiosa en la ciudad de Caracas) *, un poco más al sur de la Plaza Mayor. Eran éstos los dos únicos dos templos que tenía Caracas.
Junto al fervor y la fe de los encomenderos venidos de España se mostró el asombro de los indios ante las desconocidas preces y ceremonias conmemorativas de la pasión y muerte de Cristo. Indígena representación acompaño a los españoles en esos actos y dio su ofrenda de plantas de la montaña avileña, de su Guaraira-Repano.

Desde ella trajeron los indios la palma de cera (ceroxylon andícola) que desde entonces sería llamada palma bendita o palma de ramos.
Luciría en la ceremonia matutina del Domingo de Ramos en las manos de quienes acompañaron la procesión. Después, exornaría las ventanas de las pocas casas y no hubo choza con ventana que no luciera una palma. Presentes indígenas fueron también la pesgua (gaultería adorata), la angelonia (angelonia caracensis) y el maíz, tesoro de los aborígenes. La pesgua y las flores de angelonia cubrieron el rústico piso de los templos y perfumaron con su suave fragancia todos los días de la Semana Santa. Tiernas plantas de maíz se unieron a la manzanilla (camomilla),cultivadas en las huertas de legumbres, y primer aporte exótico del conquistador, para aparecer en la noche del Jueves Santo adornando el altar de los modernísimos templos. En ellos muy cerca de la naturaleza, muy cerca de Dios, se celebró grandiosa y sublime, la primera Semana Santa colonial.

Después, los conquistadores, fieles a la tradición española, conservarían en sus hogares, tras las puertas y ventanas, como protección, la crucecita de palma bendita que sería renovada en la próxima Semana Santa. Y en otros sitios, cuidadosamente envueltas, las flores de manzanilla en cuyas virtudes medicinales confiaban.

Seguiría creciendo lentamente la ciudad, diezmada de vez en cuando en sus habitantes por las peste o fiebres y sementeras vecinas por las plagas de langosta.

Fueron surgiendo nuevos templo. Hacia el norte a corta distancia de la ermita de San Sebastian (llamada de San Mauricio, luego que la de San Mauricio se quemo en el año 1579 y la imagen fue trasladada a la ermita de San Sebastian, donde actualmente se encuentra, corresponde en la actualidad a la Iglesia de Santa Capilla)*, la de San Mauricio (originalmente situada donde actualmente se encuentra el correo de Carmelitas)*.

De España o de México vendrían imágenes religiosas: San Mauricio, San Jorge, Santiago, patrones militares de la ciudad

Fuente:  Graciela Schael Martínez “Estampas Caraqueñas”
editado por el Concejo Municipal del Distrito Federal.
Caracas 1975 primera edición.

San Capilla  1900
antigua sede de la
Iglesia de San Mauricio
donde se celebró la primera Misa de Caracas

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